Estando embarazada conocí a Tati casi por casualidad y, sin haberlo planeado, empezó a acompañarnos en nuestro primer embarazo. Con ella aprendimos un montón de cosas nuevas y pudimos tener en cuenta de antemano situaciones que, sin su asesoramiento, nos hubieran tomado por sorpresa.
Siempre me acordaré cuando me dijo que durante el embarazo esperamos el parto como si fuera el final, cuando en realidad es tan solo el principio.